Teorías
Los marcos que explican la mente.
Grandes ideas que cambiaron cómo nos vemos — del inconsciente al apego al fluir. Cada teoría se liga al pensador que la formó y a los términos que nos dejó.
Ninguna teoría coincide con estos filtros.
Estructuralismo
Wilhelm Wundt trató la mente como algo que podía estudiarse en un laboratorio, entrenando a las personas para que observaran y describieran sus propias sensaciones y sentimientos. El objetivo era descomponer la experiencia consciente en sus elementos más básicos, igual que un químico separa la materia en sus partes.
Funcionalismo
William James no se preguntó de qué está hecha la mente, sino para qué sirve, y vio el pensamiento como una corriente que fluye y nos ayuda a adaptarnos y a actuar en el mundo. Los hábitos, las emociones y la atención ganan su lugar por el trabajo que hacen para ayudarnos a vivir.
Psicoanálisis
Sigmund Freud propuso que buena parte de nuestra vida interior transcurre por debajo de la conciencia, moldeada por deseos enterrados, la primera infancia y los conflictos silenciosos de los que nos defendemos. Los sueños y los lapsus, creía, dejan que ese material oculto se asome por un instante.
Psicología analítica
Carl Jung sostenía que bajo la mente personal yace una capa más profunda compartida por toda la humanidad, poblada por imágenes antiguas que llamó arquetipos. Crecer hacia la plenitud significa enfrentar las partes de nosotros mismos que preferiríamos no ver, la sombra, y convertirnos poco a poco en quienes verdaderamente somos.
Psicología Individual
Alfred Adler veía el sentimiento de inferioridad como un motor silencioso que impulsa a cada persona a esforzarse, a compensar y a encontrar su propia manera de pertenecer. Una vida sana, pensaba, vuelca ese empeño hacia afuera y lo convierte en un cuidado genuino por los demás.
Condicionamiento clásico
Estudiando a sus perros y sus reflejos, Iván Pávlov notó que un sonido emparejado una y otra vez con la comida podía, con el tiempo, hacer salivar por sí solo. Mostró cómo la mente aprende por asociación, ligando una cosa a otra hasta que el vínculo se vuelve automático.
Conductismo
John B. Watson sostenía que la psicología debía estudiar solo aquello que puede verse y medirse, nuestros actos, en lugar del teatro privado de la mente. A su juicio, somos en gran medida moldeados por nuestro entorno, y aprendemos quiénes llegamos a ser a través de la experiencia.
Conexionismo
Observando a los animales abrirse paso para salir de cajas-rompecabezas, Edward Thorndike descubrió que las acciones seguidas de una recompensa tienden a repetirse, mientras que aquellas que no llevan a ninguna parte se desvanecen en silencio. Su ley del efecto describió el aprendizaje como un paciente ensayo y error, que fortalece los caminos que funcionan.
Condicionamiento operante
B. F. Skinner demostró que la conducta se moldea por sus consecuencias: las acciones seguidas de una recompensa tienden a repetirse, mientras que las que no reciben nada o son seguidas de un castigo tienden a desvanecerse. A través del refuerzo, los pasos pequeños pueden moldearse poco a poco hasta convertirse en hábitos complejos.
Desarrollo cognitivo
Jean Piaget propuso que los niños piensan de maneras cualitativamente distintas según la edad, avanzando por etapas ordenadas a medida que crecen. En lugar de simplemente absorber datos, el niño construye activamente una comprensión del mundo a través de la exploración.
Teoría centrada en la persona
Carl Rogers sostenía que las personas llevan dentro de sí un impulso natural hacia el crecimiento, que se despliega cuando son recibidas con calidez genuina y aceptación. Si se le ofrece una consideración positiva incondicional, una persona puede suavizar la distancia entre quien es y quien siente que debería ser.
Jerarquía de las necesidades
Abraham Maslow dispuso la motivación humana como un orden ascendente, desde las necesidades básicas de seguridad y pertenencia hacia la estima y, en la cima, la autorrealización. Una vez satisfechas las necesidades inferiores, las personas se elevan hacia llegar a ser todo aquello que son capaces de ser.
Desarrollo psicosocial
Erik Erikson describió la vida como una sucesión de ocho etapas, cada una girando en torno a una tensión central, como la confianza frente a la desconfianza o, en la adolescencia, la identidad frente a la confusión. La forma en que afrontamos cada desafío moldea el yo que llevamos a la siguiente etapa.
Teoría de las necesidades neuróticas
Karen Horney rastreó el conflicto interior hasta una ansiedad básica arraigada en los vínculos tempranos, que puede endurecerse en necesidades rígidas de afecto, control o independencia. Buena parte de nuestra lucha, sugirió, es la distancia entre el yo real y una imagen idealizada que sentimos que debemos alcanzar.
Evaluación del apego
Mary Ainsworth ideó la Situación Extraña, una cuidadosa observación de cómo responden los bebés a breves separaciones de uno de sus padres. A partir de ella identificó distintos patrones de apego, revelando cómo se construye el sentido de seguridad de un niño en los momentos cotidianos de cuidado.
Teoría cognitiva
Aaron Beck descubrió que el malestar a menudo nace de pensamientos automáticos y de distorsiones silenciosas en la forma en que nos leemos a nosotros mismos y al mundo. Al advertir y poner a prueba esos pensamientos, sostuvo, las personas pueden aflojar el dominio de la depresión y la ansiedad.
Teoría sociocultural
Lev Vygotsky sostenía que primero aprendemos junto a otros y solo más tarde por nuestra cuenta, mientras el lenguaje y la cultura nos entregan las herramientas del pensamiento. Un niño llega más lejos cuando lo guía un compañero más capaz, trabajando en ese espacio que se abre justo más allá de lo que podría lograr solo.
Psicología del yo
Anna Freud dirigió la atención hacia el trabajo cotidiano del yo, esa parte de nosotros que hace frente a las cosas, y trazó el mapa de las defensas que usamos para alejar la angustia. También aportó una observación cuidadosa a la forma en que los niños se desarrollan, contemplando cómo la mente se protege a sí misma en tiempo real.
Teoría de las relaciones objetales
Melanie Klein propuso que desde los primeros meses de vida llevamos dentro imágenes de las personas que amamos y tememos, y nos relacionamos con el mundo a través de ellas. Sentimientos como la envidia, y el impulso de dividir a los demás en todo bueno y todo malo, echan raíces en esta temprana vida interior.
El entorno suficientemente bueno
Donald Winnicott sostuvo que un yo real y espontáneo crece a partir de un cuidado corriente y fiable, no de un cuidado perfecto. Un cuidador "suficientemente bueno" y un entorno de sostén seguro permiten que emerja el yo verdadero, dan al objeto transicional su magia y abren el espacio donde comienzan el juego y la creatividad.
Teoría del apego
John Bowlby sostenía que el vínculo entre el niño y quien lo cuida es una profunda necesidad de supervivencia, y no una mera dependencia, y que una figura confiable se convierte en una base segura desde la cual explorar. Los patrones que se forman temprano se vuelven modelos internos de trabajo que tiñen nuestras relaciones durante los años venideros.
Terapia Racional Emotiva Conductual
Albert Ellis sostenía que los acontecimientos en sí no nos perturban tanto como las creencias rígidas que sostenemos sobre ellos. Al advertir la creencia que se interpone entre una situación y nuestra reacción, y al cuestionarla, podemos aflojar un malestar innecesario.
Logoterapia
Viktor Frankl, partiendo de su propia supervivencia en los campos de concentración, enseñó que el impulso humano más profundo es la búsqueda de sentido. Incluso en el sufrimiento conservamos la libertad de elegir nuestra actitud, y encontrar algo por lo que valga la pena vivir nos sostiene.
Psicología Existencial
Rollo May situó la angustia y la libertad en el centro de la condición humana, al ver el desasosiego no solo como un síntoma, sino como el precio de poder elegir. Para vivir con plenitud, escribió, hace falta valor: el temple sereno de crear nuestra vida y hacernos dueños de nuestras decisiones.
Psicoanálisis humanista
Erich Fromm sostuvo que nuestras luchas más profundas no son solo privadas, sino que están moldeadas por las sociedades en las que vivimos, y que la libertad puede sentirse tan solitaria que nos tienta a escapar de ella. Vio el amor, la pertenencia y el trabajo con sentido como las formas en que respondemos a esa soledad y llegamos a ser plenamente nosotros mismos.
Teoría del campo
Kurt Lewin propuso que la conducta es el producto de toda la situación en la que una persona se encuentra en ese momento, el equilibrio de las fuerzas que empujan y tiran dentro de su campo psicológico. El cambio ocurre al aliviar las fuerzas que nos mantienen en nuestro lugar, en lugar de simplemente presionar con más fuerza por algo nuevo.
Disonancia cognitiva
Leon Festinger demostró que sostener dos creencias en conflicto, o actuar en contra de lo que creemos, genera una tensión incómoda que nos sentimos impulsados a resolver. A menudo cambiamos de parecer en silencio para que encaje con lo que ya hemos hecho, suavizando la historia que nos contamos a nosotros mismos.
Estudios sobre la Conformidad
Solomon Asch descubrió que las personas a menudo se pliegan a un grupo seguro de sí mismo, incluso cuando sus propios ojos les dicen lo contrario. Sus experimentos revelaron con qué fuerza el deseo de pertenecer puede torcer lo que estamos dispuestos a decir que vemos.
Estudios sobre la obediencia
Stanley Milgram demostró que personas corrientes seguían las instrucciones de una autoridad para hacer daño a un desconocido mucho más lejos de lo que nadie esperaba. Su trabajo se preguntaba con cuánta facilidad cedemos nuestro sentido de la responsabilidad en cuanto otra persona parece estar al mando.
Situacionismo
Philip Zimbardo sostuvo que las circunstancias, los roles y los entornos moldean la conducta con más fuerza que el carácter por sí solo, tal como sugirió su estudio en la prisión cuando personas buenas resbalaron hacia la crueldad. Más tarde dirigió esa misma mirada hacia el heroísmo, preguntándose cómo la situación adecuada puede despertar lo mejor de nosotros.
Teoría de los rasgos
Gordon Allport describió la personalidad como un entramado de rasgos perdurables, las tendencias constantes que hacen que cada persona sea reconociblemente ella misma. Creía que los motivos pueden superar sus orígenes y convertirse en fines que perseguimos por sí mismos.
Teoría de los rasgos basada en el análisis factorial
Raymond Cattell empleó la estadística para destilar el lenguaje de la personalidad hasta un conjunto más reducido de factores subyacentes, trazando un mapa de las muchas palabras que usamos en dimensiones mensurables. También distinguió el razonamiento rápido y adaptable de la inteligencia fluida del conocimiento acumulado de la inteligencia cristalizada.
Teoría biológica de los rasgos
Hans Eysenck sostuvo que la personalidad descansa sobre unas pocas dimensiones amplias y medibles arraigadas en la biología, con rasgos como la extraversión ligados a las diferencias en la facilidad con que se activa el sistema nervioso. A su juicio, los callados y los sociables no se distinguen solo por su crianza, sino por el grado de excitabilidad base con el que nacen.
Tests de inteligencia
Alfred Binet creó los primeros tests prácticos para identificar a los niños que necesitaban ayuda adicional en la escuela, introduciendo la idea de edad mental como una forma de comparar el razonamiento de un niño con lo que es típico para su edad. Veía la inteligencia como algo que crece y puede cultivarse, no como un número fijo grabado en una persona para toda la vida.
Escalas de Inteligencia de Wechsler
David Wechsler midió la inteligencia como un perfil de capacidades distintas en lugar de una sola puntuación, evaluando tanto el razonamiento verbal como las habilidades prácticas y no verbales en adultos y niños. Creía que el intelecto de una persona solo podía comprenderse al ver cómo encajan entre sí sus diferentes fortalezas.
Inteligencia general (factor g)
Charles Spearman se dio cuenta de que las personas que rinden bien en una tarea mental tienden a rendir bien en otras, y propuso una única capacidad subyacente, a la que llamó g, que corre por debajo de todas ellas. Según su explicación, cada talento específico bebe de ese pozo compartido de inteligencia general.
La curva del olvido
Hermann Ebbinghaus convirtió la memoria en una ciencia medible aprendiendo listas de sílabas sin sentido y registrando con qué rapidez las olvidaba. Demostró que el olvido sigue una curva previsible, veloz en las primeras horas y más lento después, y que espaciar el repaso ayuda a que los recuerdos perduren.
Psicología de la Gestalt
Max Wertheimer sostenía que la mente capta los patrones completos antes de advertir las partes, de modo que una experiencia es más que la suma de sus fragmentos. Vemos movimiento en fotogramas inmóviles y forma en puntos dispersos porque la percepción organiza el mundo, de manera natural, en conjuntos llenos de sentido.
Aprendizaje por insight
Wolfgang Kohler observó que los chimpancés resolvían problemas no por ensayo y error a ciegas, sino al ver de pronto cómo encajaban las piezas, apilando cajas o uniendo palos para alcanzar una fruta lejana. Llamó a ese destello de comprensión insight, esa intuición en la que la solución llega entera tras un momento de silenciosa reorganización.
Schema Theory
Frederic Bartlett demostró que recordar no es una reproducción, sino una reconstrucción. Archivamos la experiencia en marcos mentales llamados esquemas y, cuando recordamos, reconstruimos la historia a partir de esos marcos, remodelándola en silencio para que encaje con lo que ya esperamos.
Teoría del procesamiento de la información
George A. Miller concebía la mente como un sistema que recibe, almacena y trabaja con información, muy parecido a una computadora. Su célebre observación fue que la memoria a corto plazo retiene apenas unos siete elementos a la vez, con uno o dos de margen.
Psicología cognitiva
Ulric Neisser ayudó a nombrar y dar forma al estudio de cómo percibimos, recordamos y damos sentido al mundo. Más tarde insistió en que este trabajo se mantuviera fiel a la vida real, estudiando la memoria tal como realmente se comporta fuera del laboratorio.
Gramática Generativa
Noam Chomsky sostuvo que la capacidad humana para el lenguaje es innata, no algo que simplemente se aprende por imitación. Bajo las muchas lenguas del mundo subyace un conjunto compartido de reglas que permite a un niño generar infinitas oraciones nuevas a partir de una gramática finita.
Teoría de las perspectivas
Daniel Kahneman y Amos Tversky descubrieron que las personas no sopesan el riesgo como predeciría la pura lógica. Sentimos las pérdidas con más intensidad que las ganancias equivalentes, y la forma en que se plantea una elección puede inclinar en silencio qué opción preferimos.
Efecto de la desinformación
Elizabeth Loftus demostró que la memoria es mucho más sugestionable de lo que parece. La información que encuentras después de un suceso, incluso una sola palabra engañosa, puede colarse en el recuerdo y reformular lo que un testigo cree sinceramente haber visto.
Teoría del flujo
Mihaly Csikszentmihalyi describió el flujo, ese estado de absorción en el que el tiempo se desvanece y el esfuerzo se siente sin esfuerzo. Suele llegar cuando una tarea estira tus habilidades justo lo necesario, ni tan fácil que te aburres ni tan difícil que te angustias.
Psicología positiva
Martin Seligman desvió la atención del campo de aquello que nos quiebra hacia aquello que nos ayuda a florecer. Apoyándose en su trabajo anterior sobre la indefensión aprendida, se preguntó cómo el optimismo, las fortalezas del carácter y el sentido permiten a una persona vivir bien, y no solo arreglárselas.
Ética del cuidado
Carol Gilligan sostuvo que el razonamiento moral no trata solo de reglas abstractas y de justicia, sino también de responsabilidad, de relaciones y del deseo de no dejar a nadie sin cuidado. Mostró que escuchar esta voz del cuidado revela una forma de pensar sobre el bien y el mal que los modelos por etapas anteriores habían pasado por alto.
Teoría de los dos factores de la emoción
Stanley Schachter propuso que la emoción surge de dos ingredientes que actúan juntos: un estado de activación física y la etiqueta cognitiva que le atribuimos. El cuerpo aporta la energía; la mente, al leer la situación, decide cómo llamarla.
Aprendizaje por reducción del impulso
Neal Miller, sobre la base de Hull, sostuvo que la conducta es impulsada por tensiones internas y se aprende cuando esas tensiones se reducen. Extendió la idea al conflicto, al miedo como impulso aprendido y al control entrenado de los estados corporales.
Teoría de la motivación de logro
David McClelland propuso que la conducta se moldea por unos pocos motivos profundos, a menudo implícitos — sobre todo las necesidades de logro, poder y afiliación — que varían de persona a persona y pueden leerse en los temas de sus historias y decisiones.
Teoría hebbiana
Donald Hebb propuso que el aprendizaje reside en las conexiones entre neuronas: la coactivación repetida fortalece el vínculo, de modo que los grupos de células que se activan juntas pasan a representar una percepción, un pensamiento o una acción.
Teoría de la reducción del impulso
Clark Hull sostuvo que los organismos actúan para reducir impulsos internos creados por necesidades insatisfechas, y que la conducta seguida de reducción del impulso se refuerza. Lo formuló como un sistema preciso e hipotético-deductivo para predecir la conducta a partir de variables medibles.
Teoría del temperamento
Jerome Kagan sostuvo que los niños llegan con estilos temperamentales de base biológica — sobre todo de alta y baja reactividad — que moldean su respuesta a la novedad y al estrés, dejando a la vez un margen real para crecer a través de la experiencia.
Sistema cognitivo-afectivo de la personalidad
Walter Mischel propuso que la personalidad se entiende mejor como un sistema de firmas si-entonces: patrones estables en los que una persona se comporta de un modo en un tipo de situación y de otro en otra, impulsada por el juego entre procesos cálidos y emocionales y fríos y reflexivos.
Sistemas afectivos
Harry Harlow sostuvo que el apego crece del consuelo por contacto y no solo de la alimentación, y que la cercanía cálida y sensible es una necesidad primaria cuya ausencia — por privación o aislamiento — daña el desarrollo emocional y social.
Estructura del intelecto
J.P. Guilford propuso que la inteligencia no es un factor único sino un conjunto estructurado de habilidades distintas, clasificadas por las operaciones, los contenidos y los productos del pensamiento — un marco que llevó la creatividad y el pensamiento divergente al estudio de la mente.
Aprendizaje por descubrimiento
Jerome Bruner sostuvo que la comprensión profunda surge de explorar y descubrir activamente los principios en lugar de recibir hechos de forma pasiva, con el apoyo de un currículo en espiral que retoma las ideas centrales en niveles crecientes de complejidad.
Teoría de la neodisociación
Ernest Hilgard propuso que la hipnosis puede dividir la conciencia en sistemas de control y monitoreo parcialmente separados, de modo que un observador oculto puede registrar experiencias — como el dolor — fuera de la conciencia principal de la persona hipnotizada.
Estadios del desarrollo moral
Lawrence Kohlberg propuso que el razonamiento moral se desarrolla por estadios — preconvencional, convencional y posconvencional — marcados no por la decisión que toma una persona sino por el tipo de justificación que ofrece.
Teoría de la validez
Donald Campbell distinguió la validez interna (¿el estudio sustenta una afirmación causal?) de la validez externa (¿se generaliza?), y promovió los diseños cuasiexperimentales para estudiar la causa donde los experimentos verdaderos son imposibles.
Desarrollo del lenguaje
Roger Brown trazó cómo los niños adquieren la gramática en una secuencia regular, introdujo medidas como la longitud media del enunciado y mostró que el habla temprana es telegráfica — rica en significado pero despojada de marcadores gramaticales.
Mera exposición y primacía afectiva
Robert Zajonc demostró que la exposición repetida a un estímulo aumenta el agrado por él, y defendió la primacía afectiva: las preferencias emocionales pueden formarse antes, y con independencia, de la evaluación cognitiva consciente.
Sistemas de memoria
Endel Tulving propuso que la memoria humana se compone de sistemas distintos — la memoria episódica para sucesos vividos personalmente y la semántica para el conocimiento general — con una recuperación moldeada por la coincidencia entre las claves de codificación y de recuerdo.
Racionalidad limitada
Herbert Simon sostuvo que la racionalidad humana está limitada por la información, el tiempo y la capacidad cognitiva, de modo que la gente se conforma con lo suficiente — elige una opción suficientemente buena — y explora un espacio de problema con heurísticas en lugar de calcular el óptimo.
Teoría de la inferencia correspondiente
Edward Jones describió cómo la gente infiere las disposiciones estables de una persona a partir de su conducta observada, y cómo ese salto alimenta el error fundamental de atribución — sobrevalorar el carácter e infravalorar la situación.
Diferencial semántico
Charles Osgood desarrolló el diferencial semántico, un método que mide el significado connotativo de los conceptos a lo largo de escalas bipolares — sobre todo evaluación, potencia y actividad — convirtiendo el significado subjetivo en algo cuantificable.
Teoría de la red asociativa
Gordon Bower modeló la memoria como una red de conceptos y emociones enlazados, donde activar un nodo se propaga a los relacionados — explicando el recuerdo congruente con el estado de ánimo y el poder de las imágenes para ayudar al aprendizaje y la emoción.
Modelo de covariación
Harold Kelley propuso que la gente infiere causas sopesando tres tipos de información — consenso, distintividad y consistencia — y desarrolló la teoría de la interdependencia para explicar cómo los resultados de los miembros moldean la cooperación y el conflicto.
Cerebro dividido y lateralización
La investigación del cerebro dividido de Roger Sperry, al separar los hemisferios cerebrales, reveló que ambos lados están especializados y son en parte independientes, y lo llevó a sostener que la mente emerge de procesos cerebrales organizados y puede influir en la conducta.
Conductismo intencional
Edward Tolman sostuvo que la conducta está dirigida a metas y guiada por expectativas, y que los animales forman mapas cognitivos y adquieren aprendizaje latente — conocimiento obtenido sin refuerzo que aflora cuando se vuelve útil.
Teoría de la fiabilidad y la validez
Lee Cronbach formalizó cómo juzgar la medición: fiabilidad (¿es consistente la puntuación, captada por el alfa de Cronbach?) y validez (¿sustenta la interpretación pretendida?), y mostró que el mejor tratamiento puede depender de las aptitudes de la persona.
Teoría dialéctica conductual
El cambio duradero surge de sostener a la vez aceptación y cambio, equilibrados por la atención plena y las habilidades.
Teoría de aceptación y compromiso
El sufrimiento crece al luchar contra la experiencia interna; la flexibilidad surge de aceptarla y actuar según los valores.
Teoría cognitiva basada en mindfulness
La depresión recae cuando el ánimo bajo reactiva viejos patrones de pensamiento; la atención plena cambia esa relación.
Teoría de reducción de estrés basada en mindfulness
Llevar una conciencia sin juicios al estrés, el dolor y la emoción cambia cómo los sufrimos.
Procesamiento adaptativo de la información
La mente sana el trauma como el cuerpo sana las heridas, una vez que se desbloquea un recuerdo atascado.
Teoría interpersonal de la depresión
Los síntomas se ligan a problemas relacionales actuales: duelo, disputas, transiciones y aislamiento.
Teoría focalizada en la emoción
Las emociones son señales adaptativas; el cambio surge de alcanzarlas, procesarlas y transformarlas.
Teoría del apego en parejas
El malestar de pareja es una protesta de apego; la seguridad se reconstruye cambiando el ciclo negativo.
Teoría de la mentalización
El apego seguro construye la capacidad de la mente para entenderse a sí misma y a los demás; la terapia la restaura.
Teoría de las relaciones objetales (TFP)
Las imágenes escindidas de uno mismo y del otro se integran a través de la transferencia en vivo.
Teoría centrada en la compasión
Tres sistemas emocionales —amenaza, impulso y calma— se desequilibran; la compasión restaura el sistema de calma.
Teoría de la entrevista motivacional
Las personas cambian cuando expresan sus propias razones; el consejero evoca en vez de persuadir.
Teoría centrada en soluciones
El cambio surge de apoyarse en fortalezas y excepciones, no de analizar problemas.
Teoría narrativa
Vivimos según relatos; separar a la persona del problema abre espacio a una narrativa preferida.
Teoría de sistemas familiares de Bowen
Los síntomas individuales viven dentro del sistema emocional familiar, transmitido entre generaciones.
Teoría familiar estructural
Los síntomas se sostienen por los límites, jerarquías y coaliciones familiares.
Teoría familiar estratégica
Los patrones familiares atascados cambian mediante tareas dirigidas, reencuadre y directivas.
Teoría de sistemas de familia internos
La mente es un sistema de partes lideradas por el Self; sanar es relacionarse con las partes con compasión.
Psicodrama y sociometría
La dramatización espontánea y el mapeo de relaciones sanan tanto a la persona como al grupo.
Análisis transaccional
Nos comunicamos desde los estados Padre, Adulto y Niño y seguimos "juegos" con guion.
Teoría de la elección
Las personas eligen su conducta para satisfacer necesidades básicas; la responsabilidad y la elección presente impulsan el cambio.
Teoría del arteterapia
La creación de imágenes da al sentimiento inconsciente una forma que puede verse e integrarse.
Hipnosis ericksoniana
El cambio surge al trabajar con el inconsciente: utilizando el propio mundo del paciente mediante la sugestión indirecta y el trance.
Teoría experiencial
Eugene Gendlin sostuvo que el cambio no viene de hablar de los problemas sino de contactar con la sensación sentida corporal que hay debajo de ellos. Cuando una persona aprende a atender hacia dentro y deja que esa sensación difusa se vuelva palabras, las situaciones estancadas avanzan y cambian por sí solas.
Integración en psicoterapia
Marvin Goldfried sostuvo que las escuelas rivales de terapia comparten más de lo que admiten. Bajo sus distintos lenguajes subyacen principios comunes del cambio —una relación de confianza, nuevas experiencias correctoras, la puesta a prueba de creencias— y la buena práctica consiste en recurrir a lo que ayude a cambiar a cada persona.
Teoría de la consistencia
Klaus Grawe propuso que la mente se esfuerza por satisfacer necesidades psicológicas básicas y por mantener sus procesos consistentes entre sí. El malestar surge de la incongruencia —cuando la experiencia choca con la necesidad o las metas se contradicen— y la terapia eficaz funciona restaurando ese encaje.
Análisis estructural del comportamiento social
Lorna Smith Benjamin construyó un mapa preciso del comportamiento interpersonal, situando cada acto en las dimensiones de amor y control. Mostró que los patrones actuales copian a las figuras de apego tempranas, de modo que incluso los síntomas dolorosos pueden leerse como una lealtad oculta —un regalo de amor— hacia alguien del pasado.
Teoría de la alianza de trabajo
Edward Bordin reformuló la alianza terapéutica como una colaboración común a todo tipo de terapia. Se apoya en tres cosas: un vínculo emocional, el acuerdo sobre las metas del trabajo y el acuerdo sobre las tareas para alcanzarlas. La fuerza de esa colaboración, más que el método, predice cómo resulta la terapia.
De la idea a la práctica
Una teoría se vuelve útil en cuanto la aplicas a ti mismo.
Psipas convierte cada una de estas ideas en una pregunta que de verdad puedes responder.
Teoría cognitiva social
Albert Bandura demostró que gran parte de lo que sabemos lo aprendemos observando a los demás, y no solo a través del premio y el castigo. La conducta, nuestro propio pensamiento y el mundo que nos rodea se moldean unos a otros, y la creencia de que podemos actuar con eficacia guía en silencio aquello que nos atrevemos a intentar.